Dios tiene un Límite

Proverbios 1:29-33

¡Buenos días mujercitas, espero se encuentren bien! Los últimos versículos del Proverbio uno, hablan acerca de la paciencia, el límite y la fidelidad de Dios. El Señor nos invita repetidamente a que sigamos su camino, que busquemos la sabiduría divina y no la humana; la propia. De hecho, van a ver que a lo largo del libro de Proverbios se representa a la sabiduría como si fuera una persona que interactúa con nosotros y que nos invita a que la conozcamos de cerca.

La Biblia nos dice que Dios es un Padre para el creyente, un Padre perfecto que es amoroso, bueno, tierno, paciente, que nos advierte una y otra vez cuando la estamos regando, que nos pone las reglas claras y que también nos disciplina. Dios es el ejemplo de cómo debería de ser un buen padre terrenal, (obviamente sin lo perfecto y lo sublime que es Él, porque pues nosotros la vamos a regar, ¡Él jamás!).

Y lo que El Señor hace es darnos muchísimas oportunidades para que lo busquemos y le hagamos caso como hijos obedientes. El problema es que generalmente lo ignoramos y abusamos de su paciencia. Buscamos las soluciones y estrategias para conducir nuestra vida en filosofías completamente humanas y a Dios lo hacemos a un lado, como que lo creemos anticuado, irrelevante, que no nos entiende, que no comparte nuestro mundo…Nos pasa exactamente lo mismo que al hijo adolescente que busca su independencia pero que aún no sabe ni rasurarse los tres bigotes que le acaban de salir y ya se quiere ir a conquistar el mundo.

Y entonces nos olvidamos de Dios y lo reducimos a un mito. Decidimos que la Biblia fue para otra época, para gente de mente estrecha, y que sus principios y consejos están obsoletos. Pero por otro lado observamos “best sellers” con ideas aparentemente modernas e innovadoras que no son más que un mediocre refrito de principios y consejos bíblicos. Y nos vamos con la finta y comenzamos a leer sabiduría completamente humana y a veces hasta ilógica.

Las librerías están repletas de libros de autoayuda que aseguran que la ley de la atracción es la ley del universo, entonces si piensas cosas positivas vas a atraerlas hacia ti; salud, riquezas, felicidad ¡lo que quieras! Todo está al alcance de tu pensamiento. Y entonces te encuentras con personas que mirándose fijamente en el espejo declaran: ¡yo soy exitosa, yo tengo la casa de mis sueños, yo tengo al marido perfecto! y otras veces cosas absurdas como si yo dijera ¡soy de tez morena y tengo un afro en el cabello!

Y la gente que adopta este tipo de pensamiento muchas veces termina frustrada porque conforme va pasando el tiempo se van dando cuenta que nada cambia, y antes que reconocer que creyeron una mentira, mejor concluyen que necesitan mejorar su fe o deshacerse de las malas vibras.

Pero hay cosas que son como son y no por declararlas diferente serán distintas. En muchos casos nos toca poner manos a la obra y hacer que sucedan las cosas en lugar de decretarlas todo el día, en otros casos nos toca aceptar y afrontar la situación con madurez, contentamiento y punto.

Pero como les decía, este tipo de pensamientos y filosofías tienen un principio bíblico. Porque la Biblia si nos exhorta a pensar constantemente en cosas buenas y positivas, literalmente dice que pensemos en todo lo que es verdadero, puro, amable, lo que sea digno de alabanza, y también a que llamemos a las cosas que no son como si fueran, sin embargo, si lees el contexto de Romanos 4 que es en donde está escrito te vas a dar cuenta que está hablando de la fe salvadora que tuvo Abraham y que no tienen nada que ver con tener un Ferrari a la puerta de tu mansión, ni con un viaje de placer al fin del mundo.

Se nos hace bien fácil irnos tras la sabiduría popular y se nos olvida que la Biblia nos advierte a cada rato, que va a llegar un día en el Dios ya no va a ser paciente, que nos va a decir: ¡ya no más! te lo advertí, te hablé bonito, te corregí, te lo repetí mil veces, ya no más. Prov. 1:29-32: “Por cuanto aborrecieron la sabiduría, Y no escogieron el temor de Jehová, Ni quisieron mi consejo, Y menospreciaron toda reprensión mía, Comerán del fruto de su camino, Y serán hastiados de sus propios consejos. Porque el desvío de los ignorantes los matará, Y la prosperidad de los necios los echará a perder.

Si, son palabras bien fuertes, pero están llenas de amor y misericordia de parte de Dios, porque nos está advirtiendo que no sigamos en ese camino, que mejor lo busquemos a Él que es la fuente de la sabiduría.

Finalmente, el proverbio termina en una nota de esperanza y cargada del amor de un Padre misericordioso que nos dice: “Mas el que me oyere, habitará confiadamente Y vivirá tranquilo, sin temor del mal”.

Entonces te recomiendo que esta semana analices qué tipo de sabiduría está moldeando tu pensamiento y en donde estás filtrando tus decisiones, porque recuerda: Dios tienen un límite.

¡Que tengas una linda semana y que Dios te bendiga!


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