¿La letra mata, mas el Espíritu vivifica?

¿La letra mata, mas el Espíritu vivifica?
Varios Pasajes

Este versículo en 2 Corintios 3:6 ha sido victima de un maltrato espantoso en lo que se refiere a la interpretación bíblica. Existen algunas personas que sostienen que no necesitan estudiar la Biblia ya que dicen que el Espíritu Santo los instruye y guía a toda verdad sin la necesidad de las Escrituras.

Hace algunos años conocí a un pastor que sostenía precisamente estas cosas y recuerdo que un sábado por la tarde le pregunté qué sería lo que predicaría el domingo siguiente, a lo que me contestó: “eso no lo sé hasta el mero momento. Yo me paro detrás del púlpito y dejo que el Espíritu me use”. Recuerdo que en aquella ocasión pensé que era una actitud en extremo irresponsable y conversamos de ida y vuelta hasta que desesperado me dijo que la gente que estudia la Biblia mataba al Espíritu Santo y no le permitía obrar con libertad en su vida. Y el versículo que citó fue precisamente un fragmento de 2 Corintios 3:6 “La letra mata, mas el Espíritu vivifica”.

Antes que nada debemos comprender que es precisamente el Espíritu Santo quien inspiró las Escrituras y que Dios siempre va a obrar en consecuencia con su Palabra. Los Evangelios, las epístolas, de hecho todo el Nuevo Testamento constantemente citan las Escrituras una y otra vez. El Señor Jesucristo lo dijo claramente: “el cielo y la tierra pasarán más mis palabras permanecerán para siempre”. Es decir, Dios tiene en alta estima su Palabra pues es el mismísimo aliento de Dios.

Para entender el pasaje de que la letra mata, pero el Espíritu vivifica debemos leer el contexto en el que está escrito. Pablo está hablando de un nuevo pacto en contraste con el antiguo pacto, es decir la Ley. Unos versículos antes habla de los cristianos como quienes tienen la ley escrita en sus corazones y no en tablas de piedra como los 10 mandamientos. Habla de que ahora en el nuevo pacto tenemos vida porque bajo la ley solo tendríamos muerte y por ello escribe: “nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el Espíritu vivifica”.

NO está hablando de estudiar la Biblia en contraste con dejarse guiar por el Espíritu, sino del contraste entre la letra de la Ley escrita en piedra, y la gracia de Cristo dada por el Espíritu.

Siempre que estudiamos la Biblia el Espíritu Santo está activamente obrando en nuestro entendimiento para que la podamos comprender. Es imposible entender las Sagradas Escrituras sin la ayuda del Espíritu Santo, es lo que en Teología llamamos iluminación. Más aún, lo que Pablo pidió a Timoteo que predicara fue “la Palabra”, le dijo, predica la palabra, estudia las escrituras, sé diligente para presentarte delante de Dios como un obrero que sabe usar bien la Biblia.

Recordemos que la promesa de Jesús a sus discípulos “cuando venga el Espíritu de Verdad, el os guiará a toda verdad” fue algo que se cumplió cuando vino el Espíritu Santo de modo que los apóstoles pudieran registrar las Palabras de Dios y por ello tenemos el Nuevo Testamento.

Dejarnos llevar por emociones o sensacionalismo sin el estudio cuidadoso de la Palabra no solo es irresponsable, es desobedecer las instrucciones claras y detalladas que el Señor nos da en su Palabra. Las Escrituras no matan, al contrario, dan vida.

“y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.”


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