Una buena carcajada anima a cualquiera

Probervios 17:22

¡Buenos días mujercitas, espero se encuentren bien! Hoy estaré platicando acerca del proverbio 17:22 que dice: “El corazón alegre constituye buen remedio; Mas el espíritu triste seca los huesos” y este es un tema muy interesante porque a veces nos metemos tanto en nuestras preocupaciones, ocupaciones y angustias que nos olvidamos de este principio básico; estar alegres.

De hecho, Gálatas 5 dice que el gozo es una de las características del fruto del Espíritu Santo en nuestra vida. O sea, un carácter alegre es el resultado del Espíritu Santo en ti, porque mientras más conoces a Dios, entre más dependes de Él, entre más confías en Él, más alegre y tranquila vas a estar. Eso es lo mismo que experimentó el apóstol Pablo cuando escribió su carta a los Filipenses, mira para que te des una idea, El emperador Nerón estaba matando a todos los cristianos que podía, los decapitaba y las cabezas las utilizaba como antorchas para alumbrar sus jardines, y Pablo sabía que ya pronto le tocaría su hora.

Mira, humanamente hablando el apóstol tenía motivos de sobra para estar triste y deprimido; había sido azotado, había naufragado, había estado a punto de morir ahogado, una víbora lo había mordió, había padecido hambre, desvelos, frío, desnudez, habían matado a sus amigos y llevaba años en prisión, de hecho, lee la lista en 2 Corintios 11 de todo lo que le pasó y seguramente vas a ver que si a ti o a mí nos hubiera pasado la cuarta parte de lo que le pasó a Pablo, nos hubiéramos tirado a la depresión, a la tristeza y a la frustración.

Pero, él tenía paz y estaba gozoso y por ello es que en todos los capítulos de Filipenses leemos expresiones como estas: “Hermanos, gócense en el Señor, regocíjense en el Señor siempre. ¡Otra vez digo, regocíjense!”.

Y lo que aprendemos con esto y en muchas partes de las Escrituras es que nuestro gozo no debe depender de nuestras circunstancias, porque la vida está llena de retos, de sinsabores; hay muerte, enfermedad y todos los días vivimos las consecuencias del pecado (ya sea el nuestro o el de alguien más), somos víctimas de injusticias, de crueldades, de la maldad que hay en el ser humano, pero nada de esto nos debe de robar nuestro buen ánimo, porque permitirlo es poner nuestros ojos en el problema y desenfocarnos de Dios que es quién puede cambiar las cosas o quién permite que no cambien, pero que, finalmente, es Él quien tiene un propósito bueno siempre, como dice Romanos 8:28 “a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien…”

Y este fue el caso de Pablo, gracias a que Dios permitió que pasara todo lo que le pasó tenemos gran parte del Nuevo Testamento, porque muchos de los libros que lo componen son las cartas que escribió mientras estuvo en la prisión, pero él no supo esto, él no vivió para ver el resultado de todo su sufrimiento, él simplemente confió en que Dios tenía un plan perfecto y se alegró y alegraba a todos y no estaba amargado ni amargaba a su paso todo el mundo.

Piénsalo tantito ¿Qué te roba el gozo? El estrés, el afán, la ansiedad… Dios dice que por nada estemos afanosas, sino que le llevemos nuestras peticiones con acción de gracias y entonces su paz estará en nuestro corazón. ¿Qué te impide estar alegre? el temor, las aprensiones, el miedo… Dios dice que su amor echa fuera todo temor, al igual que un niño pequeño deja de temer cuando está en los brazos de su padre. ¡Piénsalo! ¿Qué te impide reír y disfrutar alegremente?

Ahora, yo no estoy diciendo que nunca puedas estar triste, porque te estaría diciendo una utopía que no enseña la Biblia, Cristo se entristeció, Dios mismo se entristece, la tristeza es un sentimiento que el Señor nos dio, pero para todo hay un tiempo, inclusive para hacer duelo.

La depresión causa desconfianza en Dios, te quita la esperanza y esto poco a poco te va secando por dentro, te incapacita, te inmoviliza porque no hay nada más importante, ni nada más grande que “las tinieblas que te están cubriendo” como bien lo expresa el Salmista. Las personas en depresión se pueden olvidar de cuidar su salud, incluso pueden desatender a sus seres queridos, y pueden caer en la negligencia de cumplir el propósito con el que Dios las ha creado, por eso dice el Proverbio 18: “El ánimo del hombre soportará su enfermedad; Mas ¿quién soportará al ánimo quebrantado?”.

¿Cómo le haces con un espíritu triste que insiste e insiste en ver sólo sus circunstancias? Recuérdale las bondades de Dios, háblale la verdad de la Palabra del Señor porque sólo eso podrá sacarlo adelante, así fue como le hizo el rey David en varias ocasiones; él nunca dejó ni de buscar, ni de alabar, ni de agradecerle a Dios, al contrario, él decía confiado: ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.

David sabía lo que debemos saber nosotras; que el gozo y la paz que nos da Dios no depende de las circunstancias que estamos viviendo, depende de nuestra relación con Él y de la obra del Espíritu Santo en nuestra vida, no pierdas la esperanza Dios está contigo siempre.

¡Que tengas una linda semana, y que Dios te bendiga!


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