La Ansiedad y las Malas Decisiones

Día 7 “La Ansiedad y las malas decisiones”

¡Buenos días, espero se encuentren bien! en el último video les platiqué que hay un tipo de ansiedad que se genera en nuestro pasado y que es de gran ayuda identificar si alguna mala experiencia nos está causando ansiedad en el presente para entregársela a Dios y poder seguir adelante. Pero hoy voy a dedicar este tiempo para hablar acerca de la ansiedad que se origina en haber tomado malas decisiones.

Todos hemos tomado malas decisiones en algún momento de nuestra vida, hayan sido planeadas o sin planear, y hemos experimentado las consecuencias de haberlo hecho. Y las malas decisiones se toman por muchas razones: porque teníamos prisa, porque somos impulsivos, porque no sabíamos cómo actuar, o porque genuinamente pensamos que era lo mejor.

Pero, sea cual sea el motivo la realidad es que tomar malas decisiones dice dos verdades acerca de nosotros: o que no obedecemos a Dios porque no lo conocemos, ni sabemos lo que a Él le gusta y demanda de nosotros, o que, a pesar de conocerlo, no queremos obedecerlo, y cualquiera de estos dos motivos está mal, porque finalmente no obedecemos a Dios.

Y me encanta el Señor porque nos da ejemplos específicos con los que nos podemos relacionar perfectamente. Ahí tenemos el ejemplo de David; conocía a Dios, lo reconocía en sus caminos y, sin embargo, como papá nunca pudo poner en práctica lo que Dios mandaba cuando se trataba de sus hijos y pagó con creces su desobediencia.

Y es que a veces no tomar una decisión es tomar una pésima decisión. Si no, fíjate todo lo que se desató por la pasividad de David. Su hijo Amnón abusó sexualmente de Tamar (su media hermana), pero David no hizo nada, ni como padre, ni como el rey que debía de ejercer la ley, lo único que dice la Biblia es que se enojó mucho, hizo coraje. Pero Absalón, el otro hijo de David que se enteró que su papá no hizo nada, tomó la justicia por su propia mano y mató a su hermano. Y cuando David se enteró que uno de sus hijos mató al otro tampoco hizo nada, la Biblia dice que lloraba todos los días ¡pero reinaba la impunidad en su casa!

David decidió nunca corregir a sus hijos como Dios manda y más tarde nos encontramos que Absalón, su hijo, se vuelve su rival y durante muchos años trata de derrocarlo y entonces leemos Salmos como el Salmo 70 en el que vemos un David ansioso y en gran manera angustiado: “Estoy afligido y necesitado; oh, Dios, ven pronto a mí. Tú eres mi socorro y mi libertador; Señor no te tardes”.
Pero lo que le pasó a David es algo que nos pasa a todos, por querer “evitar problemas” tomamos la mala decisión de ignorarlos y con ello desechamos el consejo del Señor.

Y lo que pasa es que cuando no confiamos en Dios, no le creemos, entonces sentimos que nosotros sabemos más y mejor y tomamos decisiones fuera de su consejo y pagamos las consecuencias de haberlo hecho.

Entonces, si la ansiedad no te deja en paz porque has tomado malas decisiones y no conoces a Dios, necesitas conocerlo y ponerte a cuentas, platica con Él y reconoce que has pecado en su contra y acepta el sacrificio que Cristo hizo por ti en la Cruz. Comienza a conocer quién es Dios y qué pide de ti, desempolva o cómprate una Biblia y estúdiala. Te recomiendo que comiences por el Evangelio de Marcos, después sigue con el de libro de Hechos y así síguele, son 66 libros que debes leer y volver a leer a lo largo de toda tu vida. Y mientras comienzas consigue una buena Iglesia cristiana en la que se predique la Palabra y rodéate de gente que te ayude en tu caminar con Cristo.

Si por el otro lado, sí conoces a Cristo, pero la verdad es que no caminas en obediencia a Él, entonces te recomiendo que hagas una oración, le pidas perdón por estarlo ignorando y hacer las cosas a tu manera.

Pero, miren la verdad es que, no importa si crees que eres cristiano o no, para tomar decisiones acordes a lo que Dios pide de nosotros tenemos que leer y estudiar lo que Él dice, meditar en las Escrituras y ponerlas en práctica. Porque con escuchar un sermón cada domingo y sabernos los diez mandamientos ¡no basta! Es muy osado de nuestra parte pretender conocerlo íntimamente yendo una hora a la semana a escuchar un sermón.

Y se los digo porque ahí me encontraba yo, les recuerdo que yo también he caminado de ida y de vuelta el camino de los ansiosos y los miedosos. Ahora sí que como les decía mi esposo a los chicos “cuando ustedes van, yo ya fui, vine y regresé”, por eso les puedo decir con pleno conocimiento de causa que necesitas tú mismo hacer la chamba, estudia la Palabra.

Lee y vuelve a leer no solo la historia de David, sino todas esas historias que encontramos en la Biblia, medita en los ejemplos que el Señor nos dejó para que aprendiéramos de ellos, copia sus aciertos, aprende de sus errores… lee los Salmos, vas a ver que casi puedes sentir la angustia, la ansiedad y el temor que le causaron las malas decisiones a David. Y también pídele al Espíritu Santo que te ayude a meditar en ti mismo, ¿vives realmente en obediencia a Dios? ¿haces su voluntad a pesar de que te parezca más conveniente actuar como tus mandas? o ¿Estás como David, triste y angustiado, viendo como tu familia o tu matrimonio se desquebraja, pero prácticamente sigues haciéndolo a tu manera o no haciendo nada?
Mira, yo no tengo idea cuál sea tu caso, ni lo que estés viviendo, pero si pudiste identificar que tu ansiedad nace por haber tomado malas decisiones, ahora es momento de cambiar el rumbo.

Te dejo con Josué 1:8 para que lo medites: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”.

¡Que tengas un lindo día y que Dios te bendiga!


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