Un solo Evangelio

(Gálatas 1:1-5)

Dr. Jorge A. Salazar

Vamos a comenzar una nueva serie sobre uno de los libros del Nuevo Testamento. En esta ocasión vamos a estudiar el libro de Gálatas, la carta de Pablo a los Gálatas. Es un libro muy interesante porque a lo largo de la historia ha constituído el fundamento doctrinal de gran parte de lo que quiere decir ser cristiano. De hecho Martín Lutero nunca habría comenzado la reforma de la iglesia o el protestantismo si no fuera por Gálatas. Llegó a ser uno de sus libros favoritos sino es que el consentido de Lutero. De hecho en sus propias palabras Lutero escribe: “La epístola de Gálatas es mi epístola. Es como si estuviera unido en matrimonio con ella, es mi Catarina”.

Esta carta de ha sido llamada el grito de guerra de la reforma, “la gran carta de la libertad religiosa”, “la declaración cristiana de la independencia”, etc. etc.

Es un libro que si me preguntas a mi, en pocas palabras nos habla acerca de la libertad que tenemos en Cristo como cristianos y que también nos permite entender muchas cosas acerca de Pablo y lo que Santiago llama la perfecta ley, la ley de la libertad.

Seguramente nos vamos a llevar algunos meses estudiando esta fabulosa carta así que como es nuestra costumbre nos vamos a ir palabra por palabra, versículo por versículo estudiando y pidiéndole a Dios que nos ayude a encontrar la aplicación para nuestras vidas conforme nos habla y nos revela su voluntad y propósito.

Así que sin más preámbulo acompáñame a leer Gálatas 1:1-10

“Pablo, apóstol (no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos), y todos los hermanos que están conmigo, a las iglesias de Galacia: Gracia y paz sean a vosotros, de Dios el Padre y de nuestro Señor Jesucristo, el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema. Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.”

La primera palabra que vemos es “Pablo”. Muchos de ustede le conocen bien y saben quién es pero algunos de ustede no, así que vamos a hablar un poquito de este hombre. Pablo no se llamaba Pablo originalmente, sino que se llama Saulo, era un judío de la tribu de Benjamín y le pusieron Saulo en honor del rey Saúl. Se crió en un hogar muy estricto con tradiciones estrictamente judías y estudió bajo la tutela de Gamaliel, quien era el principal rabino de la época. Gamaliel enseñaba que no se debería perseguir a los cristianos pero Pablo (o Saulo) se desvió de esa enseñanza y, de hecho, enseñaba que los cristianos deberían ser perseguidos. Era tan celoso de su cultura, de su religión, su nación, su tradición y su gente, que de hecho perseguía a la iglesia de Dios.

Lo vemos por ejemplo en Hechos a los pies de Esteban, el diácono que mataron apedreado. La Biblia nos dice que Saulo estaba allí porque se oponía violentamente al cristianismo. Pablo nació más o menos en la misma fecha que Jesús en la ciudad de Tarso y aunque conocía las enseñanzas de Jesús y el crecimiento de la nueva iglesia crsitiana, lo despreciaba grandemente porque para Saulo todo eso era una herejía de lo más tremendo, una blasfemia, así que para él esa gente debía morir.

De manera que Saulo tuvo que pasar por una transformación asombrosa: de ese terrible perseguidor de la iglesia al apostol que escribió 13 de los 27 libros del Nuevo Testamento. Y lo que le ocurrió a Saulo es que literalmente se encontró con Jesús. Un día iba Saulo camino a Damasco y Jesús, que ya había sido crucificado, muerto, resucitado y ascendido al cielo, regresa única y exclusivamente para tratar con Saulo. ¡¿Te imaginas?!

Si Jesús deja su trono en el cielo y viene y te busca y te encuentra para extenderte su brazo es porque algo grueso quiere contigo. Imagínate a este hombre matando cristianos y viene Jesús y literalmente se lo surte; lo tumba del caballo y lo deja ciego. Luego le dice en Hechos Cap. 9 “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”. Saulo andaba persiguiendo a la iglesia y al perseguir a la iglesia estaba persiguiendo al Señor. Y obviamente lo que sigue es que Saulo se convierte. Yo no sé si tu conversión fue así de sencilla pero a este tipo no le dieron opciones ¿verdad? Le cayó el guante desde lo alto y ¡sopas! Ya si no te conviertes es porque de verdad eres medio cabezón.

Entonces lo que ocurre con Pablo es que ahora es cristiano, se comienza a dedicar al ministerio y se vuelve pastor pero esto es bien preocupante para la iglesia. Imagínate, el tipo que descuartizaba cristianos ahora dice que es cristiano, que es pastor y va a venir a nuestra reunión del viernes en la noche, no te lo puedes perder… hum hum… “creo que mejor no voy”. De hecho al principio hubo mucha desconfianza pero luego fue evidente que el Señor había transformado su vida y que era totalmente otra persona.

Así que de pronto imagínate a Pablo predicándole a gente a la que les había matado a sus padres, a sus hermanos, hermanas, familiares… hablando de la gracia de Dios, del amor de Dios y cómo Dios nos perdona y nos convierte en nuevas criaturas. Definitivamente alguien que lo había experimentado en carne propia, alguien que enseñaba algo muy práctico.

Entonces Pablo comienza a ministrar a los gentiles, es decir, a los que no eran judíos, y de repente iba a las sinagogas a reclutar gente que le ayudara en su ministerio hacia los gentiles, llevar el evangelio a aquellas personas que no habían escuchado acerca de Jesús.

Así que al principio de esta carta vemos que se trata de Pablo y luego nos dice “apostol” y aquí nos vamos a detener otro poquito. No te asustes no me voy a ir palabra por palabra pero sí creo que es importante que comprendamos la diferencia entre Apóstol y apóstol.

La Biblia habla de al menos tres tipos de apóstoles; están los doce apóstoles o los doce discípulos que fueron escogidos por Jesús luego de una noche de oración. Judas se suicida poco después de traicionar a Jesús y entonces Matías toma el lugar de Judas porque era un hombre que amaba al señor y que había sido testigo de Cristo y de la resurrección, lo cuál era un requisito para ser un apóstol. El haber sido llamado por Jesús y haber atestiguado la resurrección y es por eso que ya no tenemos ese tipo de apóstoles en nuestros días. Dice Efesios 2:20 que estos apóstoles fueron los que establecieron el cimiento de la iglesia junto a los profetas del Antiguo Testamento.

Los verdaderos apóstoles fueron hombres que hablaron la verdad, que predicaron el evangelio y que les fue dada autoridad y palabra de Dios pues escribieron los libros de la Biblia. Además de éstos apóstoles tenemos el don de apóstol en el Nuevo Testamento. Pablo nos dice que Dios le dio a unos ser profetas, a otros apóstoles, etc. En este sentido el apóstol es el misionero que va a predicar el evangelio a gente que no conoce a Jesús, que comienza iglesias…

Hay otro tipo de apóstoles de los que nos habla la Biblia que son los falsos apóstoles. Los verdaderos apóstoles son enviados por Dios, los falsos apóstoles son enviados por Satanás. Los verdaderos apóstoles predican la Biblia, los falsos apóstoles la tuercen, la distorcionan. Los verdaderos apóstoles glorifican a Dios mientras que los falsos apóstoles se glorifican a sí mismos. Un verdadero apóstol trae harmonía y paz al cuerpo de Cristo, un falso apóstol trae división a la iglesia.

Así que Pablo es un verdadero apóstol y vemos que está peleando contra los falsos apóstoles. Por eso dice que es un apóstol no de hombres ni por hombres, es decir que no lo nombró alguien o que alguien le dijo “Ah, de ahora en adelante tú vas a ser apóstol”.

Y lo que pasa es que mucha gente piensa que como nada les funcionó en esta vida pues ahora van a ser pastores ¡o pastoras! Uno tiene que ser llamado por Dios pues si no es una mentira y una gran barrera. Me impresiona, verdaderamente me impresiona lo que hemos visto en tan poco tiempo: una bola de gente que como no pudo sujetarse a sus pastores, o alguien lo lastimó en la iglesia, o simplemente andan buscando el reflector y la atención dirigida hacia ellos, se avientan la pelotita y comienzan a poner sus propias iglesias con doctrinas improvisadas y una predicación motivacional llena de palabras secas y estériles.

Déjame decirte algo, si Dios no te ha llamado no lo hagas. La mayoría de la gente que habla en nombre de Dios, tanto en el Nuevo Testamento como en el Antiguo Testamento, nos dan una imagen muy clara de lo que verdaderamente es el ministerio. Pablo nos da las características de su trabajo en Corintios y nos dice, ahí les va la descripción de mi trabajo: “he sido encarcelado más veces, he recibido los azotes más severos, he estado en peligro de muerte repetidas veces. Cinco veces recibí de los judíos los treinta y nueve azotes. Tres veces me golpearon con varas, una vez me apedrearon, tres veces naufragué, y pasé un día y una noche como náufrago en alta mar. Mi vida ha sido un continuo ir y venir de un sitio a otro; en peligros de ríos, peligros de bandidos, peligros de parte de mis compatriotas, peligros a manos de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el campo, peligros en el mar y peligros de parte de falsos hermanos. He pasado muchos trabajos y fatigas, y muchas veces me he quedado sin dormir; he sufrido hambre y sed, y muchas veces me he quedado en ayunas; he sufrido frío y desnudez. Y como si fuera poco, cada día pesa sobre mí la preocupación por todas las iglesias. ¿Cuando alguien se siente débil, no comparto yo su debilidad? ¿Y cuando a alguien se le hace tropezar, no ardo yo de indignación?”. Y es esa genuina preocupación por la iglesia, esa genuina carga la que le hace despertar en medio de la noche y orar por la gente que Dios le ha confiado, la que le hace escribir esta carta con ese sentimiento de urgencia.

Por eso me chocan los predicadores de la prosperidad. Qué me dicen de Moisés, un hombre que andaba huyendo y que Dios lo envía a pelearse con Faraón y le dice: pero te las vas a ver negras porque no te va a creer. Y se le echan los judíos encima, y hay bronca tras bronca tras bronca en su vida.

O como Isaías que ve al Señor en el trono y le dice: vas a ser predicador, -ok Señor cuanto tiempo un mes, tres meses, dos años…- “para siempre”. -Ok, pero quien me va a escuchar?,- nadie. Ok…

O Jeremías. ¿Has leído el libro de Lamentaciones? ¿Extremadamente motivacional? No por nada se le conoce a Jeremías como el profeta llorón; porque Dios le dice: yo quiero que te sientas y que tu vida sea un reflejo de cómo me siento por mi pueblo. Es más si un día quieres ver a un profeta deprimido éntrale a Jeremías. “No te cases, no vayas a fiestas porque no quiero que disfrutes tu vida, no quiero que la gente tenga la impresión que estás disfrutando… mi trabajo es mostrarle a la gente cómo se siente Dios con su pueblo. Por eso dice Jeremías “¿por qué salí del vientre de mi madre? ¡Para ver aflicción y angustia todos mis dias! Maldito el día que nací, maldito el hombre que le trajo a mi padre la noticia de mi nacimiento!” Como que no era un trabajo muy tentador ¿no crees?

O que tal Jonás y tantos más… Pablo mismo, por eso nos dice “no de hombres ni por hombres sino por Jesucristo y por Dios el padre que lo resucitó de los muertos”.

Dios es el que lo envió. Eso es lo que quiere decir Apóstol, enviado. Pablo ha sido enviado con un mensaje, es un emisario que tiene que comunicar un mensaje lo más efectivamente posible a cuanta gente pueda. Un mensaje no adulterado; el mensaje de Cristo. Y esto es lo que ha estado pasando en Galacia, que ha habido gente que ha estado adulterando el mensaje de la cruz, que han estado desacreditando a Pablo y cambiando el evangelio.

Y luego dice Pablo “y todos los hermanos que están conmigo” y sabes algo, de eso se trata el verdadero cristianismo. De la comunión con los hermanos. Del amor, la hermandad, la amistad… de pronto gente que son perfectos extraños en tu vida se vuelven hermanos y hermanas entrañables y tienes madres y padres y hermanos y hermanas en el Señor. De pronto estás en problemas y puedes ir con tu hermano o con tu hermana y correr a ellos por un abrazo o una oración. Eso es lo que hace el evangelio; quita la barrera del pecado de entre nosotros y nos enseña que cada uno de nosotros puede estar reconciliado con Dios y con nosotros mismos. Que podemos amarnos, y servirnos, y animarnos… eso es lo que hace el verdadero evangelio.

El falso evangelio divide a la gente, crea conflictos, pleitos, divide a la iglesia, y crea dolor, anarquía… pero el verdadero evangelio une a la gente en amor, en compañerismo.

Así que éstos Gálatas están en una región en particular, lo que ahora sería Turquía. Pablo había plantado estas iglesias y estuvo allí con Bernabé en uno de sus viajes misioneros. Entonces todo iba bien, Dios esta obrando, las cosas van bien, el evangelio tiene poder y autoridad y, después que se fueron, llegan los falsos maestros y comienzan a echar a perder todo lo que se había hecho.

Así que ahora Pablo no está allá y escribe esta carta en contra de estos falsos maestros y esta falsa doctrina. Y entonces sucede lo mismo de siempre. “Mira está bien, puedes tener a tu Jesús y puedes tener tu Biblia, pero encima de eso tienes que agragarle nuestra doctrina” y eso es lo que esta pasando; estos hombres se llaman los judaizantes pero no nada más en Galacia, en todas partes siempre es la misma historia.

Así que si quieres ser mormón está bien pero tienes que seguir las enseñanzas de Joseph Smith, lo único que tienes que hacer es agregarle a tu Biblia la doctrina y los pactos de la Perla de Gran Precio. O si quieres ser un Testigo de Jehová nada más tienes que seguir las enseñanzas de Charles Taze Russell y la Biblia –pero la Biblia atalaya y todos sus panfletos. Tienes que leer primero todas sus cosas y luego leer la Biblia a la luz de sus doctrinas. Si quieres ser una cristiana feminista, simplemente ponle el feminismo encima de la Biblia y listo, o si quieres ser un cristiano marxista, ponle el marxismo encima a la Biblia y listo… o si quieres ser un cristiano de la prosperidad simplemente agrégale el consumismo y el capitalismo a tu Biblia y listo…

Agarra lo que quieras y ponselo a tu Biblia y listo, consíguete un grupo de gente que defienda tu rollo, gente con mucho carisma, elocuente y “sí, se trata de Jesús y de la Biblia, pero antes de entrar en tanto rollo mira lo que dice fulano y sutano…” ¿Lo has visto? ¿pasa esto?

Y luego ¿sabes qué pasa? que la gente deja de citar su Biblia y comienza a citar a sus maestros. “Como dice fulano y sutano…” pues sí pero fulano y sutano no aparecen en mis concordancias ¿no? En otras palabras, lo que digan fulano y sutano ¡tiene que estar sujeto a lo que dice la Biblia!

La clave es muy sencilla. ¿Quién es el que brilla, quien se lleva la gloria? ¿tu nuevo maestro o Cristo?

Esta semana un pastor que quiero mucho me mandó un correo de Keneth Copeland que le habían mandado a él. Y entonces le escribo comentándole lo que pienso de Keneth Copeland, y me agarró calientito porque había estado trabajando en esta serie de Gálatas, pero la verdad es que solo le mandé dos parrafitos donde le digo que no comparto la imagen de Dios que tiene este hombre, un sujeto que ve a Dios como el genio de la lámpara maravillosa que está allí para cumplirte tus deseos y que si demandas tu riqueza, y demandas tu salud y demandas tu prosperidad Dios tiene que actuar. Es más, te dicen que TU tienes que LIBERAR a DIOS… ¡¡¡hazme el favor!!! “Libera a Dios para que actúe en tu vida, libera el poder de Dios…” ¡una criatura liberando al Todopoderoso!.. pero bueno eso no se lo dije, simplemente le decía que me parecía una teología centrada en el hombre y no en Dios.

Haz de cuenta que le eché un cerillo a la gasolinera de la esquina. Me mandó como tres páginas de rollo que si Copelan tiene tantos millones, que si ha mandado no se cuantos millones al africa, que sale en no sé cuantos cientos de programas televisivos, que si… bueno, tú me entiendes ¿verdad? Le agregan lo que quieren y sacan el verdadero evengelio.

Y me encanta el saludo de Pablo en Gálatas porque en el v. 3 nos da lo que es verdaderamente el evangelio: Gracia y Paz. ¿Por qué somos salvos? Por gracia. Si quieres sintetisar, el evangelio es así de simple. De hecho esto es lo que nos distingue de todas las demás religiones del mundo. La gracia de Dios, no hay nada que tu y yo podamos hacer para satisfacer a Dios, nada para ser aceptados por Dios. Nada. Somos salvos por gracia y no por nada que hayamos hecho, es un regalo de Dios. Dios lo hace.
“Oye y ¿cómo sabes que eres salvo?” por Jesús, solo Jesús, nada más que Jesús y, teologicamente, Jesús. Y racionalmente, Jesús… no Jesús más esto y lo otro, sino solo Jesús.

Y ¿qué viene de Jesús? la gracia. La Gracia de Dios Padre mediante el Hijo para que podamos vivir en el poder del Espíritu Santo.

Y el resultado de la gracia es “Paz”. Tenemos paz con Dios porque hemos sido reconciliados por la gracia con Dios y tenemos paz con nosotros mismos porque la barrera del pecado que nos asediaba y que nos separaba de Dios ha sido derribada por Jesús. Tenemos la gracia y la paz de Dios el padre, mediante su Hijo que vino, murió en la cruz y resucitó.

Cuando entendemos esto, eso es el evangelio. 1 Corintios 15. ¿Por qué vino Jesús? ¿A morir por qué? Por nuestros pecados. ¿Tenemos pecados? Claro que sí… Estaba platicando con una persona muy cercana que anda metido en los rollos de la nueva era y la espiritualidad moderna y me cita a Wayne Dyer como lo máximo con sus rollos, y le digo “¿de verdad crees una palabra de lo que dice Dyer?”. Un loco que dice que nadie es pecador, que no hay maldad en el mundo, que todo es un concepto y un programa que nos hemos trazado en nuestras mentes. “La solución es que nos desprendamos del yo y de ese programa tan arraigado que tenemos, esa preconcepción del mal”. Dice Dyer que cuando haces algo malo, lo repitas tantas veces como sea necesario hasta que ya no sientas remordimiento porque ese sentimiento de culpa es un programa de la sociedad… ¡ándale pues!

Le digo a mi amigo, ¿en serio crees lo que dice Dyer? ¿Cuantas veces necesitas que secuestren a tu hijo para que ya no te sientas mal con el programa de la sociedad?

La realidad es que somos pecadores, y todos hemos ofendido a Dios porque Dios es santo y justo y nosotros nos hemos negado a obedecerlo y seguir sus mandamientos. Así que no nada más somos pecadores en nuestros actos, somos pecadores en nuestra esencia; en nuestros actos, nuestras vidas son un reflejo de lo que hay en nuestros corazones. Tenemos un problema de rebelión, de autonomía, de soberbia y orgullo. Es lo que la Bilia llama nuestra carne, los deseos de la carne. Por eso es que Jesús murió, por nuestros pecados, por nuestras transgreciones, por nuestras ofensas hacia Dios.

Los falsos evangelios siempre hacen menos nuestra pecaminosidad y lo que en realidad están haciendo es que están haciendo menos a Dios. Lo que te dicen es “mira Dios no es tan santo como en realidad es y nosotros no somos tan pecadores como en realidad somos”. Osea, no estamos tan mal, sí somos pecadores, somos una generación perversa… pero no estamos tan mal como los romanos, o como los antiguos, o como…”

Entonces lo que pasa en realidad es que al hacer menos a Dios y al elevar al hombre intentan achicar la distancia entre Dios y el hombre y todo lo que tenemos que hacer es unirnos a su filosofía, hacer algunas cosas buenas y ya estamos bien con Dios según ellos.

Lo que hace el verdadero evangelio es que eleva a Dios y reduce al hombre en humildad, confesión y arrepentimiento. De modo que Dios es bueno y nosotros no, y la distancia entre Dios y nosotros es infinita. Nuestra única esperanza es la gracia de Dios, que su hijo haya venido en humildad y haya tomado un cuerpo humano y nos haya redimido, haya venido a buscar y salvar a los que estaban perdidos. Que Dios tuvo misericordia y compasión y gracia y bondad y que nos buscó, nos conoció, nos encontró y que fue Dios quien nos amó primero.

Por eso dice que el v.4 que se dio a sí mismo por nuestros pecados, para librarnos del presente siglo malo. Por eso cerramos las puertas con llave, por eso tenemos alarmas en las casas y en los negocios y en los autos, por eso firmamos contratos… ¿confías en la gente? ¡Claro que no!

Amado, estamos en un mundo caído, en un mundo lleno de rollos que salieron de rollos de gente que crea mas rollos para sentirse bien consigo mismos mientras siguen ignorando el llamado de Dios a sus vidas. No es cierto que si buscas la bondad en el mundo la vas a encontrar, no es cierto que si buscas la bondad dentro de ti la vas a encontrar y vas a cambiar al mundo. Jesús es el que cambia al mundo, Jesús es el único que tiene el poder de transformar tu vida y la mía.

Así que cuando escuches una “nueva” doctrina, digo nueva entre comillas porque por ejemplo eso de la ‘nueva era’ no es otra cosa que una rama del pelagiarismo y todos los rollos que andan por ahí, cuando escuches algo “nuevo” te acuerdes que por cuanto todos pecamos estamos bajo el juicio de Dios recibiendo la sentencia de muerte y eterna separación de Dios, pero Dios, que es grande en misericordia y amor, envió a su hijo a morir en nuestro lugar llevando en su propio cuerpo el justo castigo por nuestros pecados en su muerte. Siendo aceptado por el Padre en la resurrección de Jesús de entre los muertos, por lo cual Dios nos puede ofrecer el perdón de nuestros pecados y la promesa de vida eterna. Sabiendo que no nos podemos ganar este regalo con obras de justicia, pero que en arrepentimiento y en fe recibimos el sacrificio que Jesús hizo por nosotros. Y es por eso que Jesús es nuestro Señor y nuestro Salvador.

Ese es el evangelio y cualquier otra cosa por encima de esto es una desviación que conduce a la muerte.

¡Dios te bendiga!


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