Obediencia Extrema

“Abram partió, tal como el Señor se lo había ordenado, y Lot se fue con él. Abram tenía setenta y cinco años cuando salió de Jarán”. Génesis 12:4

Muchos hemos escuchado la historia de cómo Dios le dijo a Abraham que dejara su casa y sus parientes y se fuera a una tierra que le sería mostrada y cómo este hombre en obediencia a Dios dejó todo detrás y se fue tras la promesa de este Dios invisible.

Pero hoy en particular quise reflexionar en la decisión de Abraham. Cuando era un jovencito anhelaba que alguien me dijera vete de tu casa y de tu parentela ¡y a la aventura! ¡yupi! Pero nadie me dijo nada, de hecho, nadie tuvo que decirme nada… un buen día tomé mi mochila, mi guitarra una bolsa de dormir y me fui a viajar “de aventón” porque quería experimentar las aventuras de la vida. Es lógico, tenía 18 años y sentía que era el sueño de todo jovencito solo que algunos eran más responsables o menos valientes.

El caso es que Abraham no tenía 18 años, ni siquiera 25. ¡Abraham era un hombre de 75 años! Alguien que ya tenía su vida hecha, alguien que ya tiene sus negocios funcionando, sus conocidos, sus rutinas. No es fácil para alguien de 75 años comenzar de nuevo en una nación extranjera, no debió ser nada fácil dejar atrás la seguridad de tus compañeros de negocios, familiares, amigos de toda la vida… con todo este hombre decidió creerle a Dios, obedecerle y seguirlo.

Abraham obedeció y le creyó a Dios y por medio de él son benditas todas las familias de la tierra. ¿te das cuenta las implicaciones que tiene la obediencia a Dios? ¿Te imaginas lo que Dios quiere hacer contigo si en verdad le crees y le obedeces?


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