Es Bueno Hablar de Sexo con los Hijos

Proverbios 5

¡Buenos días mujercitas, espero se encuentren bien! Hoy estaré platicando acerca de Proverbios 5. En este proverbio Salomón le advierte a su hijo sobre el adulterio, le aconseja que permanezca fiel a la mujer de su juventud y le dice que huya de la mujer ajena y de aquellas que saben cómo atraer a los hombres enredándolos con palabras aduladoras.

Esto me hizo reflexionar acerca de nuestra propia ideología sexual y la que le enseñamos a nuestros hijos, porque con el pretexto de que estamos en otros tiempos, aceptamos cosas que no solo están en contra de Dios, sino que van en contra de la razón y la lógica.

Si platicas con jóvenes, o quizás con tus propios amigos o hasta tú misma, te vas a dar cuenta que las ideas como: llegar virgen al matrimonio, mantener un hogar libre de pornografía, o ser fiel hasta que la muerte nos separe, se han convertido en ideas obsoletas y ridículas.

La gente se esfuerza por ver normal, bueno y padre darle vuelo a la hilacha y vivir sin los límites establecidos por Dios, pero cuando su pecado las rebasa se atreven a ser honestas, y es ahí cuando reconocen que esto no es cierto.

Y es que las mujeres tenemos la necesidad de sentirnos amadas, cuidadas, respetadas; tener la confianza de que nuestro hombre no tiene ojos para nadie más, que somos la única mujer en su vida.

Lo que pasa es que nos han vendido la idea de que TODOS tenemos que ser liberales para encontrar la felicidad. Pero la Biblia asegura que debemos y que podemos vivir libres de nuestro pecado a través de Cristo, que debemos luchar en contra de nuestra tendencia pecaminosa y no darle por su lado. Porque finalmente, nuestro pecado lastima a Dios, daña a las personas de nuestro entorno y es autodestructivo, aunque Hollywood y los premios Emmy nos quiera vender la idea de que las Desperate Housewives o Esposas Desesperadas viven realizadas.

Pero eso es por un lado, porque al final del capítulo dice que el impío morirá por su propia maldad, que será consumido por su propio pecado y que morirá por falta de corrección (no olvidemos que el contexto se refiere a la infidelidad y a los asuntos sexuales, ok?)

Y esto último da temor porque los papás de hoy les dan a sus hijos adolescentes un aparato que se conecta al internet suponiendo ilusamente que no van a ver pornografía o que no van a hacer pornografía. Son ingenuos, porque, por un lado, no creen que sus hijas sean capaces de hacer algo así, y por el otro, con sus hijos varones lo minimizan pensando que un poco de porno no hace daño.

Pero no tienes ni idea de todas las mamás que vienen a consejería asustadas porque sus hijas están haciendo mal uso del aparatito; ya sea que estén teniendo conversaciones obscenas, tomándose fotos provocativas o haciendo videos caseros con contenido sexual explícito. Lamentablemente cuando se trata de los hijos varones, todo se vuelve un poco más permisivo, pero ante los ojos de Dios tan malo uno como lo otro.

Los adolescentes tienen todo en contra; las hormonas, la curiosidad innata del ser humano, su propia tendencia pecaminosa y el mundo que los bombardea todo el tiempo con sexualidad. No se trata de que sean malas personas o de que les hayan inculcado buenos valores, es simplemente que todavía no tienen la madurez de ponerse límites a sí mismos, y si somos honestas vamos a ver que muchos adultos tampoco lo han aprendido. ¿Sabías que un gran porcentaje de divorcios tienen que ver con la infidelidad a través de las redes sociales o la adicción a la pornografía?

Generalmente el primer encuentro con la pornografía comienza por curiosidad, esa curiosidad trae placer y entonces se busca más. Porque el organismo produce una sustancia llamada dopamina que mientras más se segrega más se necesita producir. Lo cual recae en un comportamiento adictivo.

Y muy rápido ya nada es suficiente, y comienzan a buscar cosas más fuertes, o violentas, o ilícitas, y cuando menos se los esperan ya están inmersos en un mundo fantasioso que los hace apartarse de las personas, perder la autoestima, vivir insatisfechos, frustrados, decepcionados y solos.

Y es que tenemos que ponerle un alto a esa tendencia pecaminosita que todos tenemos. Como papás somos los responsables de educar sexualmente a nuestros hijos y debemos enseñarles a cuidarse. El problema es que muchos padres no saben cómo o son confusos, por ejemplo: les dicen que se esperen a tener relaciones sexuales hasta el matrimonio, pero cuando van a salir a una fiesta les recomiendan usar preservativos… Ósea ¿que se espere o que se cuide? ¡Que confuso! O cuando terminan una súper charla sexual con un: “nomás no me vayas a salir que embarazaste a alguien o que estás embarazada”.

¡Por favor! Si en verdad quieres ayudar a tus hijos a que tengan un matrimonio bonito y a que tengan una sexualidad sana, habla con ellos congruentemente, pero también pon límites desde ahorita. Reconoce primero para ti misma que todas las relaciones sexuales fuera del matrimonio dejan secuelas y también ver pornografía. Establece límites para todos, incluyéndote a ti.

Así que esta semana proponte hablar con tus hijos de las consecuencias que deja ver o tener sexo fuera del plan de Dios, y limita el uso del celular y la computadora; por ejemplo: no permitas que estén a solas y encerrados en su cuarto o en el baño con la Tablet o el celular, restringe el uso de la computadora a horarios y lugares públicos. Y ¡por favor! No te preocupes creyendo que vas a traumarlos porque les pongas límites, al contrario, lo que en verdad puede traumarlos es ver toda la basura torcida y pervertida que está al alcance de su mano y que además muchas veces ni siquiera la están buscando se las ponen ahí.

¡Que tengas una linda semana y que Dios te bendiga!


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